
La tarde es triste, lluviosa. Nunca me gustó el 1 de enero, pese al encanto de las calles vacías, pese al anual encuentro con el Señor en su basílica dictando desde un bosque de cera su primera lección de amor, pese a suponer el primer escalofrío de unas vísperas gozosas que todavía se antojan lejanas...
Aún queda la belleza antigua de la tarde de la Cabalgata y de la Mañana de Reyes para que la Navidad se diluya entre los días de invierno; pero comenzar un año, con sus buenos propositos y sus ilusiones renovadas, en Sevilla es soñar con su Domingo de Ramos, que en este 2009 nos amanecerá el 5 de abril, recién cantado por un Pregonero cuyo nombre coincide con el mío.
Por eso, tras muchos días de ausencia a causa de la falta de tiempo primero y de inspiración después -paradójica en este último mes en que tanto he vivido, como supondréis-, me atrevo a regresar con un romance recién sacado del cajón, tocado por el aire y la luz del día soñado
Os ruego perdonéis mi osadía. Nunca antes fui capaz de publicar versos en el blog y prometo no hacerlo en muchas más ocasiones, ya que ni soy poeta ni creo que jamás lo sea.
Un día es un día...
A LA VIRGEN DE LA PAZ
Viene a lo lejos, difusa,
llorosa entre las palmeras,
viene recortando el aire
y dibujando la cera.
El perfil del mediodía
la arrulla con su presencia,
la luz se hace resplandor
en su inmaculada pena
de blanco y dulce candor
y peregrina belleza.
Viene la Paz por el Parque
llorosa entre las palmeras
y no hay cristalino estanque
donde se enjugue su pena,
donde se vierta su llanto
de Flor de esta hermosa tierra.
Dicen que ya el Porvenir
sueña en la noche su vuelta,
que se impregna de nostalgia
la placidez de su siesta,
soñando las blancas capas,
los tambores, las cornetas
y a ese Señor que es Victoria
sobre la Cruz que le entregan.
¡Ya busca la Paz Sevilla!
Se cumple la larga espera
rota por las bambalinas
de esta Niña Blanca y Bella
que abre toda una Semana
que en sus lágrimas se encierra.
Viene a lo lejos, difusa,
no es un sueño, ya se acerca,
llega la Semana Santa
con su celestial presencia.
Llega la Paz de los hombres,
de frentes y cruentas guerras,
hecha Domingo de Ramos
como cada primavera.
Feliz 2009, amigos.