21 febrero 2007

Los caminos del gozo

Hace unos días que le daba vueltas a lo que hoy, fecha inicial del tiempo cuaresmal, escribiría en este nuestro rincón común. Pero ha sido esta misma mañana, leyendo el blog de mi amigo Migue y tras revivir a través de su fantástica y desconocida prosa uno de esos instantes mágicos que nos lega la Semana Santa, cuando he tomado la decisión de hablaros acerca de cómo veo el camino que nos lleva desde estas horas a aquellas otras tan distintas.
El de hoy es el día de los recuerdos imborrables de esos Miércoles de Ceniza nerviosos de nuestros años de colegio e instituto; años en los que el Domingo de Ramos, en este punto y hora, nos parecía mucho más cercano de lo que aún está. Y es verdaderamente hermoso que no esté tan cerca, porque de este modo y no de otro, podremos y sabremos disfrutar de cada uno de los pequeños detalles que conforman este trayecto hacia los gozos de cada primavera.
Podremos y sabremos disfrutar de ese cosquilleo mirando el calendario, contando los Domingos que faltan, hacedlo, ¿habéis visto qué poquitos parecen?; podremos y sabremos disfrutar de esa primera torrija que sabe tan distinta a la que nos deja nuestra madre para cuando volvemos de ver cofradías; podremos y sabremos disfrutar de esas atardecidas, cada vez más largas, más luminosas y más tibias y que nos parecen, año tras año, el más bello pregón posible de la Semana Santa . Pese a todo, nos resultará paradójico como a pesar de lo que estamos disfrutando, sólo querremos que el tiempo pase, raudo y veloz, hacía una fecha única y marcada.
Llegarán los pasos a las iglesias; llegarán ese Viernes y ese Sábado de ritos anuales e ineludibles, para sentirnos plenamente felices y predispuestos; y por fin, amanecerá el más hermoso día que Dios nos pudo regalar.
En él nos desbordarán tantas emociones vividas, tantos momentos ..., pero llegarán las horas finales y será entonces cuando, como bien dices Migue, querremos detener el tiempo en esa última vuelta del Herodes en la oscuridad de San Juan de la Palma. Hasta entonces no nos habremos dado cuenta, pero en aquel instante sabremos que, cuando llegue el paso de palio y como si fuera un sueño pase ante nosotros, revire para dar cara al pueblo y entre en su templo, habrán concluido de nuevo los días en los que más gozamos de nuestra existencia. Queda mucha Semana Santa sí, pero si lo vivido hasta ese punto no es distinto, ¿por qué nos queda ese vacío en el alma cuando entra la Amargura?

20 comentarios:

Les Corts dijo...

¡Cuanta verdad en los que escribes!.
Yo que no puedo ver la Amargura, tengo esa misma sensación en la última revirá de la Hiniesta en Duque Cornejo.
Tus palabras me han hecho recordar mi época en el Instituto Herrera y efectivamente, eso era lo que sentiamos.
Un abrazo.

PS: Me da la impresión que salvo tu, nadie me ha entendido en el comentario de finidiblanco. Mi intención era contraria a lo que he liado.

el aguaó dijo...

Querido Pregonero de Sevilla, me ha gustado mucho su blog, y especiálmente éste artículo.
Debo reconocerle que hoy comienza la cuentra atrás de algo muy esperado para mucha gente en Sevilla, y que yo me encuentro entre esa gente.
A veces hago memoria, como usted en este artículo, y vuelvo atrás en el tiempo para recordar cómo se vivían estos momentos en esa etapa de la infancia, sin embargo, a diferencia de lo que usted comenta, a mi se me hacía muy largo... solo de pensar que faltaban 40 días... ¡con lo lento que pasaba un día!. Pese a ello, mi espera se basaba en altas dosis de incienso, en ocasiones con peligro de intoxicación, ya que mi casa es muy pequeña y el humo era mucho, largas jornadas de música cofrade, vídeos que amenizaran la espera y visualización de fotografías pasadas. Actualmente no es que haya cambiado mucho la cosa, pero sí es verdad que he aprendido a apreciar cada momento y cada instante de la cuaresma, apunte que antes pasaba por alto. Cómo Sevilla comienza a sufrir una metamorfosis que tanto nos gusta. El sol se convierte en el dictador del cielo, la luz del día se prolonga, la tibieza comienza a ser la nota predominante del ambiente, se escucha rachear por la noche en las calles, en las iglesias empiezan a aparecer esos 'bultos' grandes cubiertos con lona, las flores se abren, los naranjos rebosan, la miel se hace pan y el pan se hace miel... y cuando menos lo esperas... el puesto de la Campana ya se ha 'mudao' de sitio. Hoy es Miércoles Ceniza. A partir de hoy comienza todo.

Saludos y enhorabuena por tu blog querido Pregonero.

Reyes dijo...

La noche previa al Domingo de Ramos la vivo con tanta ilusión y tantas ganas que apenas pego ojo, y reconozco que algo termina en esa ilusión cuando dejo a mi Virgen entrando en Santa Angela, en noche ya de Lunes Santo.

Enrique Henares dijo...

Veo que todos sentimos lo mismo, aunque sea en otro rinconcito del Domingo de Ramos.
Bienvenido a su casa aguaó, un placer (y más para un costalero) tenerle por aquí.

el aguaó dijo...

El placer es mío querido Pregonero. Muchísimas gracias por su invitación. Igualmente le abro las puertas de mi blog para cuando quiera echarse un trago.

Por cierto... también yo espero a María Santísima de la Amargura en San Juan de la Palma, envuelto en las sombras de la plaza, el aroma a incienso y la marcha del mismo nombre. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Estas son las fechas que más me gustan, ya se empieza a respirar ese ambiente....ya me produce ese cosquilleo, hasta que llega el gran día que es el Domingo de Ramos y la noche antes si que estoy tensa. Pero nunca me he sentido mejor estando así de tensa...

Enrique Henares dijo...

La anterior al Domingo de Ramos, amiga Esther, es quizás la menos cantada cuando se alaban estas vísperas. Como bien dices nos sentimos tensos, pero a su vez radiantes de felicidad.
Qué cuente más de uno como nos sabe ese pescao frito que nos comemos en Triana cuando, haciendo la ruta de las flores por las iglesias del día, llegamos a la capilla de la Estrella.

Finidiblanco dijo...

¿Os habéis fijado que cuando llegan estas fechas tan cercanas la luz del sol tiene un tono distinto?
Es luz de Domingo de Ramos, o, quien no ha dicho, un día de sol en la antesala de Semana Santa: "hace un día de Domingo de Ramos". Para mí el culmen de las vísperas es el mismo Domingo de Ramos por la mañana, cuando llevo a mi niña de dos añitos y medio a ver los pasos en las iglesias, siguiendo la tradición que mi padre llevaba a cabo conmigo; éste será el segundo año que la llevo y, por supuesto, su abuelo vendrá con nosotros.

del porvenir dijo...

Cuando en las primeras horas del Domingo de Ramos me vuelvo a casa, echando una última mirada atras y otra al cielo, sé que la plenitud ha llegado, en unas horas esas túnicas que están colgadas en las puertas de los roperos de mi casa saldrán a la calle multiplicando la luz, sólo algunos sabemos lo que supone ser el primer nazareno que pasa por una calle en la mañana del Domingo de Ramos...
www.elporvernirdesevila.blogspot.com

MAPP dijo...

Muchas gracias por tus palabras de nuevo Enrique. Más que por lo que dices, por venir de quien vienen - no ya como compadre, sino como amante de las letras - . Sabes perfectamente que mi blog nació como un punto de reunión de amigos, con más guasa que otra cosa, pero a base de leerte algo bueno se me ha tenido que pegar y parece que las fechas acompañan para que tornemos las letras hacia cosas más serias.

Me ha parecido acertadísimo el comentario que haces acerca de los nervios de nuestra época estudiantil - aunque todavía lo es pero a otro nivel - en el colegio.

Un abrazo

Alberto Ramírez Jiménez dijo...

Para mí el vacio se hace cuando, sin querer entrar, sin querer abandonar esa rampa que tarda en llegar un año, me veo obligado a entrar en la capilla, rebosante de hermanos que se niegan a irse, y La veo ya de espaldas. El manto es otra rampa que subo con los ojos, queriendo detener cada detalle. Jesuli ya le cantó la saeta que me pellizca el alma, sobre todo cuando con tanta fuerza dice eso de "Reina de la Calle Feria". Paso atras mandan capataz y contraguias. Últimas mecidas de sus bambalinas etéreas. Los rosarios también se aferran a sus varales, abrazandose a sus pilares argenteos. Sus ojos son el final de la Estación de Penitencia; en ellos está el refugio y la esperanza. Todo terminó. Ya queda menos para el próximo Jueves Santo.

ANTONIO SIERRA ESCOBAR dijo...

una vez más, la tecla de tu funcional ordenador o de tu romántica máquina de escribir, me ha hecho respirar idéntico sentimiento. Si es que somos así...bendito sea.

Enrique Henares dijo...

Al hilo del comentario sobre la percepción infantil de la Cuaresma que muchos señaláis haber compartido, he de confesaros que en estos primeros días de la misma siento cierta de nostalgia de aquellos años perdidos.
Entonces, por mi corta edad, no disfrutaba de las noches de ensayos, de las tertulias al calor de la barra de un bar..., pero recuerdo levantarme pensando en cofradías, buscar en el recreo a aquellos que sabía que tenían ganas de hablar de lo mismo que yo y llegar a casa y engancharme a la radio, oyendo todos los programas posibles hasta que a las 12 acababa el Llamador, mi lazo de unión con todo lo que acontecía en la calle, hasta que llegaba el viernes por la noche.
Hoy, esa otra forma de vivir la Cuaresma y las diarias obligaciones me impiden disfrutarla de ese modo, pero estoy seguro que son estos y no otros los momentos que me han ido ayudando a amar, más aún de lo que entonces lo hacía, nuestra Semana Santa.

Porveni dijo...

Creo que soy de las personas que más ha compartido a lo largo de los años estas sensaciones contigo, querido Pregonero, por eso (como ya me ha pasado con otros articulos) tengo más que leer que escribir, porque practicamente comentas todo lo que sentimos los cofrades en estos días.
Desde luego las visperas son los mejores momentos.

Caridad en el corazón dijo...

Mientras leía tus palabras me ha venido al cuerpo un cosquilleo y nerviosismo de ver que el tiempo ya no se detiene y antes de que cante el gallo ya estaremos gozando del olor a azahar e incienso.
Domingo de Ramos, desde mi infancia esos recuerdos imborrables de camino de Sevilla a Triana y plantarte a los pies de mi virgen de la Estrella previo a la estación de penitencia. Recuerdos que estan grabados en el antifaz que llevo y era de mi padre, con el foro de la tela de color añil por haber desteñido el terciopelo en los años de lluvia.
Y que larga se hace la espera hasta que escuchas "Estrella Sublime" y al llegar a la capilla con añoranza de que esto se acaba tu corazón dicta sentencia: "Gracias por un año más"

Les Corts dijo...

Querido pregonero:

Ante todo felicitarte y desearte suerte en tu nueva singladura con la Patrona de Santa Ana.
También me gustaria decirte que es en estos momentos cuando, como dice Fran, más orgulloso estoy de tener amigos verdiblancos.
Un abrazo

Enrique Henares dijo...

Muchas gracias amigo, intentaremos aportar nuestro granito de arena para que aquello vuelva a ser lo que siempre fue y los costaleros podáis sentiros orgullosos de la hermandad de vuestra Patrona.
Respecto a lo otro también te doy las gracias, os honra esa actitud y hace gala de vuestra sevillanía. Este como sabes es un blog sobre Sevilla y el loco de la botella de ayer, como los que apalearon un guardia de seguridad en el Sánchez Pizjuán o aquel que se colgó de Toni Prats por la espalda, no tienen cabida en este rincón nuestro, porque ellos mismos con sus hechos se han autodeclarado enemigos de nuestra ciudad.

vicenteeldelasalmendras dijo...

Para mí,él sentimiento de la noche anterior al Domingo de Ramos, sólo es comparable con la noche de los Reyes Magos. Estoy nervioso y no pego casi ojo en toda la noche. El mismo Domingo estoy levantado desde muy temprano dándole el coñazo a mi hijo de 13 años para que se vista y nos vayamos a ver las iglesias. Para mí, como cofrade, eso es indispensable.

Ir a San Lorenzo a ver los Titulares de mi Hermandad del Dulce Nombre, y por supuesto el Gran Poder y la Soledad. Intentar ver a mi Virgen de la Macarena, mi otra Hermandad, y digo intentar por las colas. Ver el paso majestuoso de Santa Marta en su iglesia, y comprobar que cada año es más bonito en su sencillez...


Cuando llega el mediodía, te tomas una fresquita en Casa Ricardo o en el Eslava, o en la Abacería de San Lorenzo, porque este es un barrio que además de tener grandes Hermandades también tiene bares acordes a éstas.

Y ya de vuelta a casa para prepararte para la tarde, te tomas la penúltima en el Rinconcillo.Y por la tarde...ay por la tarde.

He dicho.

Anónimo dijo...

!cuanto tiempo amigo enrique!soy el "niño" y la verdad es que me tiene enganchado tu blog y que razón tienes en lo que dices en éste artículo.Nunca se me olvidará la frase que me dijistes hace unos años atrás viendo la amargura entrar, la frase que te dijo tu padre de chico "hoy se acaba la semana santa" y no te falta razón.Bueno a ver si nos vemos y no me pierdo tanto jeje una abrazo muy grande.

Enrique Henares dijo...

No sabes la alegría que me da tenerte por aquí, ya sabes que para nosotros eres un símbolo más de que los días grandes se acercan y de que si Dios quiere, como cada año, los disfrutaremos juntos.