
Soy algo adicto a las series españolas -pocas veces me enganché a una que no lo fuese- y entre estas fui y soy asiduo espectador de las que casi todos. Pero si hay una que bajo ningún concepto consiento perderme semana tras semana y de la que me declaro seguidor incondicional -creo que desde su segunda o tercera temporada- esa es Cuéntame como pasó. Fijaos cómo será la cosa que hasta tengo la colección completa de capítulos sacada por el diario El Mundo hace no mucho tiempo.
Mis amigos y las personas más cercanas a mi entorno lo saben y les encanta bromear con ello, pero para quienes no lo conocieran realizo la advertencia: que nadie ose molestarme lo más mínimo en jueves de temporada Cuéntame a partir de las diez. No tengo tiempo más que para los Alcántara, mis guías por una España que nunca conocí.